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Molécula experimental muestra promesa para tratar la retinitis pigmentosa

Científicos de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) adscritos al Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en España, lograron que peces ciegos recuperaran la visión tras agregar una molécula experimental sensible a la luz en su tanque de agua, la cual posee un efecto farmacológico en su retina.

El proyecto es liderado por el investigador Pau Gorostiza, quien lleva más de diez años trabajando en el desarrollo de fármacos regulados por luz.

Tales medicamentos podrían ser útiles en el tratamiento de la retinitis pigmentosa, una de las causas más comunes de ceguera en la población española. La condición propicia la pérdida de las células fotosensibles de la retina, pero conserva las neuronas que se ubican detrás de ellas. Un medicamento regulado por la luz reemplazaría la función de las células perdidas y estimularía directamente a las neuronas para que la señal lumínica llegue al nervio óptico.

Para concretar la investigación, el IBEC se asoció con la Universidad Miguel Hernández de Elche, la Universidad de Alcalá de Henares, el Centro de Investigación y Desarrollo del CSIC y el Instituto de la Mácula de Barcelona.

Según Gorostiza, todavía están lejos de poder ofrecer un tratamiento a los pacientes, ya que primero deben obtener un medicamento adecuado. "El que hemos probado en peces aún no es lo bastante bueno para uso clínico", indicó.

El fármaco idóneo debe ser sensible a los colores que captura el ojo humano y debe activarse y desactivarse tan rápido como las células fotosensibles de la retina, pues de lo contrario, la imagen tardaría en formarse o en extinguirse; también debe activarse incluso con poca luz; y, por supuesto, no debería producir efectos adversos.

Una vez que se obtenga este medicamento, deberá ser sometido a pruebas en retinas de donantes humanos y de diferentes animales antes de comenzar los ensayos clínicos. El plan de trabajo contempla la realización de pruebas en ratones, minicerdos y, si el medicamento es lo suficientemente seguro, en perros ciegos. Dichas pruebas son esenciales para verificar si, además de restaurar la sensibilidad a la luz, también es posible restaurar la agudeza visual (capacidad de distinguir detalles y contornos con nitidez).

 

Vía: Agencia ID