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Estudio utiliza prueba de movimiento ocular para confirmar los efectos del envejecimiento en el cerebro

Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Liverpool y  publicada en la revista PeerJ muestra cómo utilizar una prueba de movimiento ocular recientemente desarrollada permite mejorar la comprensión respecto a cómo funcionan las partes del cerebro.

Se sabe ampliamente que los adultos mayores sanos pueden experimentar un deterioro cognitivo, incluyendo impedimentos en el control inhibitorio (la capacidad de dejar de pensar o hacer cosas). No obstante, debido a que los efectos del envejecimiento sobre el control inhibitorio son muy variables entre los individuos, por lo que pueden ser muy diferentes según las pruebas utilizadas y, a veces, no pueden distinguirse de la desaceleración general relacionada con la edad, esta visión general se ha convertido en un tema de debate.

El control inhibitorio también es importante en afecciones como la esquizofrenia, el TDAH y las variantes de la enfermedad de Parkinson; los pacientes pueden ponerse nerviosos, se distraen o tienen problemas con los pensamientos no deseados.

Con base en lo anterior, investigadores del Departamento de Ciencias de la Vista y los Ojos de la citada universidad, dirigidos por el doctor Paul Knox, desarrollaron una nueva prueba que realiza mediciones de los movimientos oculares, a fin de brindar un método mejorado de investigación sobre el control inhibitorio, el cual aplicaron para estudiar los efectos del envejecimiento en esta capacidad.

El estudio reclutó a personas sanas de dos grupos de edad diferentes, de 19 a 27 años y de 50 a 72 años. Los participantes tuvieron que observar un punto en el centro de una computadora y una pantalla y luego tuvieron que mirar un segundo punto, que apareció a la izquierda o a la derecha y tenían que mirar cuando este desapareciera. Conforme las personas miraban las cosas de forma instintiva cuando aparecían, estas requerían la inhibición de un movimiento ocular automático normal. Los movimientos oculares se midieron con precisión usando un rastreador infrarrojo, revelando con qué frecuencia aparecían con demasiada rapidez.

Los resultados mostraron que los participantes mayores fueron mucho más propensos a mirar el punto cuando aparecía (no cuando desaparecía) y fueron más lentos en comparación con los participantes más jóvenes.

"Estamos diseñados para reaccionar a las cosas que aparecen en nuestro mundo visual. Es algo que hacemos automáticamente. Sin embargo, también tenemos la capacidad de dejar de responder y esto nos impide convertirnos en esclavos de nuestro entorno sensorial", indicó Knox.

"Esta nueva prueba nos permite medir con precisión el comportamiento inhibitorio. Está claro que a los participantes mayores les resultaba más difícil inhibir sus acciones, incluso una vez que tomamos en cuenta la desaceleración general que ocurre con el envejecimiento.

"Esto confirma que una disminución en el control inhibitorio es parte del envejecimiento normal. Estamos haciendo experimentos para refinar la prueba, y esperamos poder usarla después para estudiar el control inhibitorio en una variedad de enfermedades importantes", concluyó Knox.

 

Vía: Science Daily