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Nuevo compuesto muestra potencial para combatir el Alzheimer

Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han identificado un "cóctel" bebible de moléculas diseñadas que interfieren con un primer paso crucial del Alzheimer e, incluso, restauran los recuerdos en ratones; así lo dieron a conocer en un estudio publicado recientemente en la revista Cell Reports.

La unión de los péptidos beta amiloides a las proteínas priónicas desencadena una cascada de eventos devastadores en la progresión de la enfermedad de Alzheimer: acumulación de placas, respuesta destructiva del sistema inmunitario y daño a las sinapsis.

"Queríamos encontrar moléculas que pudieran tener un efecto terapéutico en esta red", dijo el autor principal Stephen Strittmatter, profesor de neurología y de neurociencia y director del Centro de Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer en Yale.

Strittmatter y el investigador Erik Gunther analizaron decenas de miles de compuestos en busca de moléculas que podrían interferir en la interacción dañina de la proteína priónica con la beta amiloide. De esta forma, descubrieron que un viejo antibiótico fungía como un candidato prometedor pero solo se mantenía activo después de descomponerse para formar un polímero. Los polímeros pequeños relacionados otorgaban ese beneficio y también lograron pasar a través de la barrera hematoencefálica.

Posteriormente, los científicos disolvieron el compuesto polimérico optimizado y lo dieron como alimento a ratones diseñados genéticamente para que desarrollaran una condición que imita la enfermedad de Alzheimer. Con ello, encontraron que las sinapsis en los cerebros fueron reparadas y los ratones recuperaron la memoria perdida.

Asimismo, un equipo colaborador en la Universidad de Dartmouth informó haber observado una respuesta positiva cuando administraron el mismo cóctel a células modeladas para que desarrollaran la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, una afección neurológica devastadora causada por una infección con proteínas priónicas plegadas.

El siguiente paso es verificar que los compuestos no sean tóxicos durante su preparación, para que puedan usarse en ensayos clínicos para la enfermedad de Alzheimer.

 

Vía: Yale News